MAHARAJA, UN PERFUME MASCULINO QUE INVITA A QUEMAR QUEMAR LO VIEJO – POR GERARDO GREGORIO

Mi Perfume Masculino Maharaja:

Hoy es como un Domingo.

Fuego encendido esperando llevar la carne a la parrilla. Mientras observo las llamas recuerdo unas palabras que acompañaban el concepto de Maharaja…

El príncipe prepara las brasas…

Porque a veces es solo cuestión de ARDER

Y que se queme todo lo que tenga que ser quemado…

Quemar…brasas…fuego…

Fuego???

Maharaja abre verde. Si, es especiado, pero lo suficientemente verde a mi nariz como para incluso, sentirlo fresco. Probablemente la bergamota y el tomillo. Delicioso, pero aún no es fuego. Su apertura es bien aromática. Su especiado no es seco y picante, es fresco y aromático.

A medida que su recorrido avanza comienzo a sentir una leve sensación anisada, presumiblemente por la presencia del regaliz.

Transcurren las horas y la pregunta se sostiene: Fuego? Dónde?

Las notas álmicas son las que infieren el carácter a la fragancia. En mi piel no siento una evolución tan marcada, como se percibe en papel. Pero aun así, el cuerpo floral inferido por el cedro, el jazmín, las lilas y el lirio aportan una identidad suave a medida que lo fresco aromático decae en intensidad.

Descansa todo este viaje olfativo sobre un fondo de pachuli, tonka y palo de rosa. De esta última estación, me quedo con una sensación empolvada y terrosa que probablemente esté aportada por el pachuli. Un pachuli que junto al haba tonka endulzan la percepción fresca y aromática desde el inicio.

Duración, todo el día. Proyección? No, esto es para vos, no para los demás. Seré más preciso. Es un perfume más intimista, nadie a dos metros tuyos lo va a sentir, pero de cerca, está presente todo el tiempo.

Aún no puedo asociar el por qué pero la primera vez que sentí este aroma, automáticamente mi memoria me llevó a la casa de mis abuelos, a aquellos Domingos al mediodía, en vísperas del asado, cuando las mañanas y las tardes eran eternas, y las obligaciones ningunas. Esta sensación olfativa estaba en algún lugar de los viejos armarios que guardaban reliquias de antaño.

Miro de nuevo el fuego y pienso. Que contradictorio este perfume!. Donde está el calor?

Maharaja confunde. Requiere introspección. Hasta sospecho que el mensaje puede ser para mi uno, y para vos…otro. Yo lo tengo claro.

Todo lo que tenga que arder, arderá. Este perfume desafía tus máscaras para llegar a tu interior. El fuego es tuyo. Y lo que quema, es lo que ya no sirve

El fuego es aquel que destruye lo que ya no sirve en tu vida, lo que sobra, lo que resta.

Este perfume no pretende representar al elemento fuego en su camino aromático, sino despertar el que todos llevamos dentro. Ese fuego necesario para levantarnos, para transitar todos y cada uno de nuestros días. Para aprender, para soltar, para amar, para sufrir, para arriesgar y para saber esperar. Para vivir.

El fuego en este perfume es la frescura, la suavidad de las flores y el polvo esparcido por el viento. El fuego, es entender que en lo simple de las cosas se encuentran las respuestas a muchas de todas las preguntas.

Gerardo Gregorio – Usuario de ATTAR Alma de Perfume

VIDEO LANZAMIENTO MAHARAJA 2020
PERFUME MASCULINO
Ficha Olfativa

Hoy es como un Domingo.

Fuego encendido esperando llevar la carne a la parrilla. Mientras observo las llamas recuerdo unas palabras que acompañaban el concepto de Maharaja…

El príncipe prepara las brasas…

Porque a veces es solo cuestión de ARDER

Y que se queme todo lo que tenga que ser quemado…

Quemar…brasas…fuego…

Fuego???

Maharaja abre verde. Si, es especiado, pero lo suficientemente verde a mi nariz como para incluso, sentirlo fresco. Probablemente la bergamota y el tomillo. Delicioso, pero aún no es fuego. Su apertura es bien aromática. Su especiado no es seco y picante, es fresco y aromático.

A medida que su recorrido avanza comienzo a sentir una leve sensación anisada, presumiblemente por la presencia del regaliz.

Transcurren las horas y la pregunta se sostiene: Fuego? Dónde?

perfume masculino

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Las notas álmicas son las que infieren el carácter a la fragancia. En mi piel no siento una evolución tan marcada, como se percibe en papel. Pero aun así, el cuerpo floral inferido por el cedro, el jazmín, las lilas y el lirio aportan una identidad suave a medida que lo fresco aromático decae en intensidad.

Descansa todo este viaje olfativo sobre un fondo de pachuli, tonka y palo de rosa. De esta última estación, me quedo con una sensación empolvada y terrosa que probablemente esté aportada por el pachuli. Un pachuli que junto al haba tonka endulzan la percepción fresca y aromática desde el inicio.

Duración, todo el día. Proyección? No, esto es para vos, no para los demás. Seré más preciso. Es un perfume más intimista, nadie a dos metros tuyos lo va a sentir, pero de cerca, está presente todo el tiempo.

Aún no puedo asociar el por qué pero la primera vez que sentí este aroma, automáticamente mi memoria me llevó a la casa de mis abuelos, a aquellos Domingos al mediodía, en vísperas del asado, cuando las mañanas y las tardes eran eternas, y las obligaciones ningunas. Esta sensación olfativa estaba en algún lugar de los viejos armarios que guardaban reliquias de antaño.

Miro de nuevo el fuego y pienso. Que contradictorio este perfume!. Donde está el calor?

Maharaja confunde. Requiere introspección. Hasta sospecho que el mensaje puede ser para mi uno, y para vos…otro. Yo lo tengo claro.

Todo lo que tenga que arder, arderá. Este perfume desafía tus máscaras para llegar a tu interior. El fuego es tuyo. Y lo que quema, es lo que ya no sirve.

El fuego es aquel que destruye lo que ya no sirve en tu vida, lo que sobra, lo que resta.

Este perfume no pretende representar al elemento fuego en su camino aromático, sino despertar el que todos llevamos dentro. Ese fuego necesario para levantarnos, para transitar todos y cada uno de nuestros días. Para aprender, para soltar, para amar, para sufrir, para arriesgar y para saber esperar. Para vivir.

El fuego en este perfume es la frescura, la suavidad de las flores y el polvo esparcido por el viento. El fuego, es entender que en lo simple de las cosas se encuentran las respuestas a muchas de todas las preguntas.

Hoy es como un Domingo.

Fuego encendido esperando llevar la carne a la parrilla. Mientras observo las llamas recuerdo unas palabras que acompañaban el concepto de Maharaja…

El príncipe prepara las brasas…

Porque a veces es solo cuestión de ARDER

Y que se queme todo lo que tenga que ser quemado…

Quemar…brasas…fuego…

Fuego???

Maharaja abre verde. Si, es especiado, pero lo suficientemente verde a mi nariz como para incluso, sentirlo fresco. Probablemente la bergamota y el tomillo. Delicioso, pero aún no es fuego. Su apertura es bien aromática. Su especiado no es seco y picante, es fresco y aromático.

A medida que su recorrido avanza comienzo a sentir una leve sensación anisada, presumiblemente por la presencia del regaliz.

Transcurren las horas y la pregunta se sostiene: Fuego? Dónde?

Las notas álmicas son las que infieren el carácter a la fragancia. En mi piel no siento una evolución tan marcada, como se percibe en papel. Pero aun así, el cuerpo floral inferido por el cedro, el jazmín, las lilas y el lirio aportan una identidad suave a medida que lo fresco aromático decae en intensidad.

Descansa todo este viaje olfativo sobre un fondo de pachuli, tonka y palo de rosa. De esta última estación, me quedo con una sensación empolvada y terrosa que probablemente esté aportada por el pachuli. Un pachuli que junto al haba tonka endulzan la percepción fresca y aromática desde el inicio.

Duración, todo el día. Proyección? No, esto es para vos, no para los demás. Seré más preciso. Es un perfume más intimista, nadie a dos metros tuyos lo va a sentir, pero de cerca, está presente todo el tiempo.

Aún no puedo asociar el por qué pero la primera vez que sentí este aroma, automáticamente mi memoria me llevó a la casa de mis abuelos, a aquellos Domingos al mediodía, en vísperas del asado, cuando las mañanas y las tardes eran eternas, y las obligaciones ningunas. Esta sensación olfativa estaba en algún lugar de los viejos armarios que guardaban reliquias de antaño.

Miro de nuevo el fuego y pienso. Que contradictorio este perfume!. Donde está el calor?

Maharaja confunde. Requiere introspección. Hasta sospecho que el mensaje puede ser para mi uno, y para vos…otro. Yo lo tengo claro.

Todo lo que tenga que arder, arderá. Este perfume desafía tus máscaras para llegar a tu interior. El fuego es tuyo. Y lo que quema, es lo que ya no sirve.

El fuego es aquel que destruye lo que ya no sirve en tu vida, lo que sobra, lo que resta.

Este perfume no pretende representar al elemento fuego en su camino aromático, sino despertar el que todos llevamos dentro. Ese fuego necesario para levantarnos, para transitar todos y cada uno de nuestros días. Para aprender, para soltar, para amar, para sufrir, para arriesgar y para saber esperar. Para vivir.

El fuego en este perfume es la frescura, la suavidad de las flores y el polvo esparcido por el viento. El fuego, es entender que en lo simple de las cosas se encuentran las respuestas a muchas de todas las preguntas.

Hoy es como un Domingo.

Fuego encendido esperando llevar la carne a la parrilla. Mientras observo las llamas recuerdo unas palabras que acompañaban el concepto de Maharaja…

El príncipe prepara las brasas…

Porque a veces es solo cuestión de ARDER

Y que se queme todo lo que tenga que ser quemado…

Quemar…brasas…fuego…

Fuego???

Maharaja abre verde. Si, es especiado, pero lo suficientemente verde a mi nariz como para incluso, sentirlo fresco. Probablemente la bergamota y el tomillo. Delicioso, pero aún no es fuego. Su apertura es bien aromática. Su especiado no es seco y picante, es fresco y aromático.

A medida que su recorrido avanza comienzo a sentir una leve sensación anisada, presumiblemente por la presencia del regaliz.

Transcurren las horas y la pregunta se sostiene: Fuego? Dónde?

Las notas álmicas son las que infieren el carácter a la fragancia. En mi piel no siento una evolución tan marcada, como se percibe en papel. Pero aun así, el cuerpo floral inferido por el cedro, el jazmín, las lilas y el lirio aportan una identidad suave a medida que lo fresco aromático decae en intensidad.

Descansa todo este viaje olfativo sobre un fondo de pachuli, tonka y palo de rosa. De esta última estación, me quedo con una sensación empolvada y terrosa que probablemente esté aportada por el pachuli. Un pachuli que junto al haba tonka endulzan la percepción fresca y aromática desde el inicio.

Duración, todo el día. Proyección? No, esto es para vos, no para los demás. Seré más preciso. Es un perfume más intimista, nadie a dos metros tuyos lo va a sentir, pero de cerca, está presente todo el tiempo.

Aún no puedo asociar el por qué pero la primera vez que sentí este aroma, automáticamente mi memoria me llevó a la casa de mis abuelos, a aquellos Domingos al mediodía, en vísperas del asado, cuando las mañanas y las tardes eran eternas, y las obligaciones ningunas. Esta sensación olfativa estaba en algún lugar de los viejos armarios que guardaban reliquias de antaño.

Miro de nuevo el fuego y pienso. Que contradictorio este perfume!. Donde está el calor?

Maharaja confunde. Requiere introspección. Hasta sospecho que el mensaje puede ser para mi uno, y para vos…otro. Yo lo tengo claro.

Todo lo que tenga que arder, arderá. Este perfume desafía tus máscaras para llegar a tu interior. El fuego es tuyo. Y lo que quema, es lo que ya no sirve.

El fuego es aquel que destruye lo que ya no sirve en tu vida, lo que sobra, lo que resta.

Este perfume no pretende representar al elemento fuego en su camino aromático, sino despertar el que todos llevamos dentro. Ese fuego necesario para levantarnos, para transitar todos y cada uno de nuestros días. Para aprender, para soltar, para amar, para sufrir, para arriesgar y para saber esperar. Para vivir.

El fuego en este perfume es la frescura, la suavidad de las flores y el polvo esparcido por el viento. El fuego, es entender que en lo simple de las cosas se encuentran las respuestas a muchas de todas las preguntas.

Hoy es como un Domingo.

Fuego encendido esperando llevar la carne a la parrilla. Mientras observo las llamas recuerdo unas palabras que acompañaban el concepto de Maharaja…

El príncipe prepara las brasas…

Porque a veces es solo cuestión de ARDER

Y que se queme todo lo que tenga que ser quemado…

Quemar…brasas…fuego…

Fuego???

Maharaja abre verde. Si, es especiado, pero lo suficientemente verde a mi nariz como para incluso, sentirlo fresco. Probablemente la bergamota y el tomillo. Delicioso, pero aún no es fuego. Su apertura es bien aromática. Su especiado no es seco y picante, es fresco y aromático.

A medida que su recorrido avanza comienzo a sentir una leve sensación anisada, presumiblemente por la presencia del regaliz.

Transcurren las horas y la pregunta se sostiene: Fuego? Dónde?

Las notas álmicas son las que infieren el carácter a la fragancia. En mi piel no siento una evolución tan marcada, como se percibe en papel. Pero aun así, el cuerpo floral inferido por el cedro, el jazmín, las lilas y el lirio aportan una identidad suave a medida que lo fresco aromático decae en intensidad.

Descansa todo este viaje olfativo sobre un fondo de pachuli, tonka y palo de rosa. De esta última estación, me quedo con una sensación empolvada y terrosa que probablemente esté aportada por el pachuli. Un pachuli que junto al haba tonka endulzan la percepción fresca y aromática desde el inicio.

Duración, todo el día. Proyección? No, esto es para vos, no para los demás. Seré más preciso. Es un perfume más intimista, nadie a dos metros tuyos lo va a sentir, pero de cerca, está presente todo el tiempo.

Aún no puedo asociar el por qué pero la primera vez que sentí este aroma, automáticamente mi memoria me llevó a la casa de mis abuelos, a aquellos Domingos al mediodía, en vísperas del asado, cuando las mañanas y las tardes eran eternas, y las obligaciones ningunas. Esta sensación olfativa estaba en algún lugar de los viejos armarios que guardaban reliquias de antaño.

Miro de nuevo el fuego y pienso. Que contradictorio este perfume!. Donde está el calor?

Maharaja confunde. Requiere introspección. Hasta sospecho que el mensaje puede ser para mi uno, y para vos…otro. Yo lo tengo claro.

Todo lo que tenga que arder, arderá. Este perfume desafía tus máscaras para llegar a tu interior. El fuego es tuyo. Y lo que quema, es lo que ya no sirve.

El fuego es aquel que destruye lo que ya no sirve en tu vida, lo que sobra, lo que resta.

Este perfume no pretende representar al elemento fuego en su camino aromático, sino despertar el que todos llevamos dentro. Ese fuego necesario para levantarnos, para transitar todos y cada uno de nuestros días. Para aprender, para soltar, para amar, para sufrir, para arriesgar y para saber esperar. Para vivir.

El fuego en este perfume es la frescura, la suavidad de las flores y el polvo esparcido por el viento. El fuego, es entender que en lo simple de las cosas se encuentran las respuestas a muchas de todas las preguntas.

Hoy es como un Domingo.

Fuego encendido esperando llevar la carne a la parrilla. Mientras observo las llamas recuerdo unas palabras que acompañaban el concepto de Maharaja…

El príncipe prepara las brasas…

Porque a veces es solo cuestión de ARDER

Y que se queme todo lo que tenga que ser quemado…

Quemar…brasas…fuego…

Fuego???

Maharaja abre verde. Si, es especiado, pero lo suficientemente verde a mi nariz como para incluso, sentirlo fresco. Probablemente la bergamota y el tomillo. Delicioso, pero aún no es fuego. Su apertura es bien aromática. Su especiado no es seco y picante, es fresco y aromático.

A medida que su recorrido avanza comienzo a sentir una leve sensación anisada, presumiblemente por la presencia del regaliz.

Transcurren las horas y la pregunta se sostiene: Fuego? Dónde?

Las notas álmicas son las que infieren el carácter a la fragancia. En mi piel no siento una evolución tan marcada, como se percibe en papel. Pero aun así, el cuerpo floral inferido por el cedro, el jazmín, las lilas y el lirio aportan una identidad suave a medida que lo fresco aromático decae en intensidad.

Descansa todo este viaje olfativo sobre un fondo de pachuli, tonka y palo de rosa. De esta última estación, me quedo con una sensación empolvada y terrosa que probablemente esté aportada por el pachuli. Un pachuli que junto al haba tonka endulzan la percepción fresca y aromática desde el inicio.

Duración, todo el día. Proyección? No, esto es para vos, no para los demás. Seré más preciso. Es un perfume más intimista, nadie a dos metros tuyos lo va a sentir, pero de cerca, está presente todo el tiempo.

Aún no puedo asociar el por qué pero la primera vez que sentí este aroma, automáticamente mi memoria me llevó a la casa de mis abuelos, a aquellos Domingos al mediodía, en vísperas del asado, cuando las mañanas y las tardes eran eternas, y las obligaciones ningunas. Esta sensación olfativa estaba en algún lugar de los viejos armarios que guardaban reliquias de antaño.

Miro de nuevo el fuego y pienso. Que contradictorio este perfume!. Donde está el calor?

Maharaja confunde. Requiere introspección. Hasta sospecho que el mensaje puede ser para mi uno, y para vos…otro. Yo lo tengo claro.

Todo lo que tenga que arder, arderá. Este perfume desafía tus máscaras para llegar a tu interior. El fuego es tuyo. Y lo que quema, es lo que ya no sirve.

El fuego es aquel que destruye lo que ya no sirve en tu vida, lo que sobra, lo que resta.

Este perfume no pretende representar al elemento fuego en su camino aromático, sino despertar el que todos llevamos dentro. Ese fuego necesario para levantarnos, para transitar todos y cada uno de nuestros días. Para aprender, para soltar, para amar, para sufrir, para arriesgar y para saber esperar. Para vivir.

El fuego en este perfume es la frescura, la suavidad de las flores y el polvo esparcido por el viento. El fuego, es entender que en lo simple de las cosas se encuentran las respuestas a muchas de todas las preguntas.

Hoy es como un Domingo.

Fuego encendido esperando llevar la carne a la parrilla. Mientras observo las llamas recuerdo unas palabras que acompañaban el concepto de Maharaja…

El príncipe prepara las brasas…

Porque a veces es solo cuestión de ARDER

Y que se queme todo lo que tenga que ser quemado…

Quemar…brasas…fuego…

Fuego???

Maharaja abre verde. Si, es especiado, pero lo suficientemente verde a mi nariz como para incluso, sentirlo fresco. Probablemente la bergamota y el tomillo. Delicioso, pero aún no es fuego. Su apertura es bien aromática. Su especiado no es seco y picante, es fresco y aromático.

A medida que su recorrido avanza comienzo a sentir una leve sensación anisada, presumiblemente por la presencia del regaliz.

Transcurren las horas y la pregunta se sostiene: Fuego? Dónde?

Las notas álmicas son las que infieren el carácter a la fragancia. En mi piel no siento una evolución tan marcada, como se percibe en papel. Pero aun así, el cuerpo floral inferido por el cedro, el jazmín, las lilas y el lirio aportan una identidad suave a medida que lo fresco aromático decae en intensidad.

Descansa todo este viaje olfativo sobre un fondo de pachuli, tonka y palo de rosa. De esta última estación, me quedo con una sensación empolvada y terrosa que probablemente esté aportada por el pachuli. Un pachuli que junto al haba tonka endulzan la percepción fresca y aromática desde el inicio.

Duración, todo el día. Proyección? No, esto es para vos, no para los demás. Seré más preciso. Es un perfume más intimista, nadie a dos metros tuyos lo va a sentir, pero de cerca, está presente todo el tiempo.

Aún no puedo asociar el por qué pero la primera vez que sentí este aroma, automáticamente mi memoria me llevó a la casa de mis abuelos, a aquellos Domingos al mediodía, en vísperas del asado, cuando las mañanas y las tardes eran eternas, y las obligaciones ningunas. Esta sensación olfativa estaba en algún lugar de los viejos armarios que guardaban reliquias de antaño.

Miro de nuevo el fuego y pienso. Que contradictorio este perfume!. Donde está el calor?

Maharaja confunde. Requiere introspección. Hasta sospecho que el mensaje puede ser para mi uno, y para vos…otro. Yo lo tengo claro.

Todo lo que tenga que arder, arderá. Este perfume desafía tus máscaras para llegar a tu interior. El fuego es tuyo. Y lo que quema, es lo que ya no sirve.

El fuego es aquel que destruye lo que ya no sirve en tu vida, lo que sobra, lo que resta.

Este perfume no pretende representar al elemento fuego en su camino aromático, sino despertar el que todos llevamos dentro. Ese fuego necesario para levantarnos, para transitar todos y cada uno de nuestros días. Para aprender, para soltar, para amar, para sufrir, para arriesgar y para saber esperar. Para vivir.

El fuego en este perfume es la frescura, la suavidad de las flores y el polvo esparcido por el viento. El fuego, es entender que en lo simple de las cosas se encuentran las respuestas a muchas de todas las preguntas.

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